Este es el problema de soltar amarras. Cuando uno ve la libertad, lejos del puerto, es muy complicado seguir un camino recto o mejor, ordenado. En estas estoy. En los jornadas venideras espero aparecer por este blog con la asuidad necesaria.
Reconozco que he estado muy ocupado con mi trabajo, a pesar de la crisis. Estamos en invierno, el momento propicio para recluirme en el taller. En aquel lugar, las horas pasan mientras lucho con mis manos, mis ojos cansados y la madera.
Nos leemos muy pronto.
P.S.: Desconozco lo que le pasa a mi ordenador, pero no puedo poner tildes. Esta ha sido la dificultad de esta entrada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Esto de vivir tiene sus momentos, sus sobresaltos, sus pausas. Al menos la madera te da tu sitio, ¿no?
ResponderEliminarUn beso